
He querido escribir un poema
y coloqué las palabras sobre la mesa
dispersas
luego las hice girar con mi lapicera
pero en una torpeza de mi parte
estas cayerón al piso y rodaron
hasta las escaleras
allí como chiquillas bulliciosas
bajaron
estripitosas
para luego escapar por la puerta
de entrada que olvidadamente
siempre está abierta


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