jueves, junio 25, 2015

La cajonera

De  los muebles que estaban en el living de casa, una cajonera artesanal de color café claro, con cinco cajones pequeños desteñidos  se quejaba de su inutilidad,no por nada estaba detrás de la puerta como para quien entrara no la viera; sus dueños la miraban con indiferencia y ella, empolvada y con sus cajones vacíos tenía la esperanza de por lo menos la cambiaran de ubicación. La tarde del domingo la dueña de casa la limpió cuidadosamente, luego la tomó y la puso junto a otras cosas a la entrada de casa, era día de venta de garage. La cajonera recordó con nostalgia cuando fue adquirida,
la alegría, el entusiasmo con que fue llevada a la casa, hasta hubo desencuentro por su ubicación; durante largos años fue la atracción de los invitados. Hoy el día se hacia largo pero, finalmente al anochecer un hombre viejo tomó la cajonera, la puso en la parte trasera de su carreta y se la llevó. la cajonera se sintió entusiasta y soñó con la utilidad que ahora prestaría, cuando llegaron a casa el hombre bajó la cajonera y la lanzó al fuego que ardía para hacer pan amasado.

Ciudad Seva

Ciudad Seva    Un Milagro   de  LLorenc Villalonga      Cuento corto

Ciudad Seva

Ciudad Seva

miércoles, junio 10, 2015

Acuérdate

Acuérdate[Cuento. Texto completo.]Juan Rulfo
Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga ángel maldito" cuando la época de la gripe. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos "el Abuelo" por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba un ataque de hipo, que parecía como si estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban fuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Esa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinerito, pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre música y coros de monaguillos que cantaban "hosannas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando, Señor, otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.
La debes haber conocido, pues era muy discutidora y cada rato andaba en pleito con las vendedoras en la plaza del mercado porque le querían dar muy caros los jitomates, pegaba gritos y decía que la estaban robando. Después, ya pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña "para que se les endulzara la boca a sus hijos". Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron. Después no se supo ya de ella.
Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos, cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro. Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en el bolso: canicas ágata, trompos y zumbadores y hasta mayates verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos. Nos traficaba a todos, acuérdate.
Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió tonto a los pocos días de casado y que Inés, su mujer, para mantenerse tuvo que poner un puesto de tepeche en la garita del camino real, mientras Nachito se vivía tocando canciones todas refinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio.
Y nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepeche que siempre le quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.
Quizá entonces se vio malo, o quizá ya era de nacimiento.
Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco. Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre el risón de todos, pasándolo por una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo. Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándolos a todos con la mano y como diciendo: "Ya me las pagarán caro".
Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.
Dicen que su tío Fidencio, el del molino, le arrimó una paliza que por poco y lo deja parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo.
Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en la banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.
Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando las campanas todavía estaban tocando el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos y la gente que estaba en la Iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín donde se estuvo tendido.
Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.
Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.
FIN

lunes, mayo 25, 2015

jueves, mayo 21, 2015

Vieja




Salió de su cuarto arrastrando sus pies y tanteando el camino; de su boca sólo se escuchaban lamentos. A pesar de que sólo tenía los malestares de una vieja mañosa, avanzó hasta la cocina donde estaba su hermana y desde la puerta suplicó algo. Luego volvió a su cuarto, se tendió en la cama y se fijo que la ventana estuviera abierta por si entraba la muerte y se la llevaba.

martes, mayo 19, 2015

Carismático



Desde  niño fue querido por todos, bueno para la pelota y ... carismático, Ya adulto  fue presidente de la junta de vecino, concejal, alcalde y  diputado. Un día, allí, en la esquina del pasaje, cuando atravesaba la calle, su auto casi me atropelló, yo levanté mi rostro y al verlo con una cara sonriente  levante mi mano, él mostró  la suya y raudo continuó su camino; ese era mi vecino, mi mejor amigo el oscarito, que se iba con su carisma

lunes, mayo 18, 2015

Amigo de Infancia


El cañaño vivía en el pasaje tres, hizo el servicio militar en 1974, se metió a la CNI ; a los años lo dieron de baja del ejército. Me lo encontré en un local de juegos electrónicos, era el guardia, se puso tan contento al verme que me invitó a su casa. Vivía en un cuarto a mal traer, de la mesita tomó una botella de vino tinto y sirvió, levantó la copa y dijo: ¡salud ! mirando una foto grande de Pinochet.
.-Saco  wea – le dije  y me fui a casa


viernes, mayo 15, 2015

Yaser

          
Agazapado entre las ruinas del edificio, y desde donde podía ver los cuerpos  de sus padres, Yaser deja caer unas  lágrimas llenas de silencio, de dolor y mucho miedo. Soldados buscan entre los escombros sobrevivientes con la finalidad de exterminarlos definitivamente.

Cuando  Yaser vio que venían hacia él no hizo más que rezar,
cerró los ojos apretándolos fuertemente y repitió desparece, desaparece, desaparece y cuando los soldados se aprestaban a encontrarlo, Yaser, desapareció

El Manco



Por la tarde del 8 de agosto de 1968, el guatón Rosales y el Veneno – un aparecido en la población- jugaban a las bolitas, y cuando el Rosales ganó, el veneno  se abalanzó sobre el guatón dándole una golpiza que este nunca olvidaría. El veneno, ya conocido por todos siempre hizo de las suyas.  A los 18 hizo el servicio militar y se robó una granada la que nos mostró por la noche, nadie sabe en qué momento explotó, volándose el brazo izquierdo, noticia que salió en todos los medios . Dos años después el ahora Manco, hacia noticia nuevamente, apareció muerto con doce puñaladas, nunca supimos quien lo mató y tampoco como se llamaba

La Olla

  La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...