martes, julio 24, 2018

Metro

No todos los dias se encuentran asientos vacios en.el.metro para escribir poesías, siempre se acostumbra ha hacerlo de pie en posiciones incomodas e indurgentes.
Tampoco es fácil toparse con algun suicida que quiera contarte porque quiere morir antes de saltar. Pero, siempre te encuentras con pelusas en el.piso como si las personas sacaran de sus bolsillos bolas de estas y las arrojaran al piso. Hoy extrañamente me encontré con un conocido; el metro siempre está lleno de extraños que cuelgan de los fierros dejando ver sus axilas sudadas o de gente mirando por la ventana las paredes sucias del tunel. No todos los dias las personas se bajan del metro y viajan todo el día para no perder el lugar. Por mi parte me bajo en la proxima estación si me lo permiten aquellos ociosos que bloquean las puertas con sus cuerpos sedosos, su lentes oscuros y una sonrisa irónica.

lunes, junio 25, 2018

Frio

Y aquí estoy de nuevo sentado cerca de la estufa, ahuyentando el frío. Por la ventana se ve el viento que mueve las olas que corren agitadas hasta más allá de la orilla; está noche será lluviosa y fria. Pienso en quedarme despierto sin hacer caso a mis huesos que quieren descansar; me toco la cabeza y con mis dedos peino mi cabello blanco; hoy estoy derrotado, vencido, le abro la puerta a mi perro y me quedo sintiendo el viento y el frío; cierro la puerta y me siento al sillón abrazando a mi perro, él se deja querer. Me cubro con una frazada, cierro mis ojos y me echo en el olvido.

La Cancha de la Maipo

La Población Maipo tres fue entregada con una parroquia, una escuela y un terreno baldío que sería una cancha de fútbol.
La cancha de futbol de la Maipo durante muchos años era tierra y piedras, los jugadores acostumbraban a realizar una labor en vano que era sacar algunas piedras del campo de fútbol; lo mismo hacia el arquero en sus ratos libres para amortiguar sus caídas que no dejaban de ser dolorosas.
Mi padre, cuándo yo tenía como ocho años, me llevó a jugar, lloré durante media hora para no jugar porque me dolía todo de solo pensar en una caída en ese suelo duro y piedroso.
Solo los días domingos se jugaba y se reunía mucha gente a hacerle barra a su equipo, venía gente de otras poblaciones y más de una vez se armaban riñas. Siempre quedaban rastros de botellas de pilsener, maltas y vino, además de mucho papel. Acostumbraba a llegar un señor con un canasto a vender sus calientitas empanadas de horno, en la otra esquina se ponía una señora con el pan amasado y por entremedio se colaba el vendedor de maní confitado.
La población se aglomeraba para ver los partidos de importancia, fue en la final de Marcos Pérez con el Fatucen que llegaron grandes barras y armaban un griterío ensordecedor en la cancha, desde casa se escuchaba las cornetas y los pitos. El árbitro vestido todo de negro antes de entrar a la cancha se empinaba una pilsener medio escondido entre la multitud. Los jugadores lucían sus camisetas limpiecitas y todos estaban con los mejores peinados, solo uno que otro jugador desteñía en esta fiesta al jugar con zapatillas. La tierra que se levantaba se la llevaba el viento hacia la cordillera y los malheridos jugadores por el estado de la cancha eran atendidos en las afueras de esta. Los goles eran celebrados con grandes gritos de alegría confundidos entre las fuertes ofensas que recibía el árbitro del partido. Casi siempre se armaba una pequeña riña que terminaba con algún jugador expulsado y el triunfo era terminado por la invasión del público ganador a la cancha; ya entrada la noche aún se podía divisar algún curado aun celebrando al lado del arco.
Con la llegada de la dictadura la cancha fue usada para reunir a los vecinos detenidos en ella fueron golpeados muchos padres que finalmente eran enviados de vueltas a sus casas, el milico que mandaba los conocía a todos por lo que una buena paliza era lo necesario solo para hacer saber que era él que mandaba ahora en la población.
Con la llegada de la democracia se decidió cerrar la cancha, por primera vez pusieron un alambrado que los niños cortaban hasta con las manos para entrar a pelotear, en un segundo gobierno democrático la cancha se cerró de forma definitiva con grandes fierros que impedían la entrada de cualquier persona ajena a la cancha. Luego vino la colocación de grandes luces que duraron un par de meses, era para que jugaran de noche, pero la idea no perduró. Uno de los últimos Alcaldes de izquierda logró colocarle pasto natural se veía hermosa y por las mañanas el regadío de esta hacia ver arcoíris, llegaban numerosas aves a picotear en el pasto, el espectáculo era maravilloso; los partidos de fútbol se realizaban siempre con la observación de barras en una pequeña galería y después de más de treinta años tenían camarines los jugadores, el neoliberalismo se hacía presente. Un alcalde de derecha pensando en el alto costo que tenía mantener está cancha, cambio el pasto natural por pasto sintético, de esta forma fue quedando en el pasado el frescor del agua regando la cancha, el canto de los pájaros, la algarabía de los vecinos y los campeonatos que a esta altura son historias que se narran entre los puentealtinos que con una mirada de nostalgia esperaron más de cuarenta años para que le pusieran pasto natural, luminarias, camarines y galerías y que en un abrir y cerrar de ojos la cancha de la maipo quedara sintética, falsa, vacía y silenciosa.

Noche

Con los ojos bien abiertos la noche me parlotea. Me dice de sus amores, de sus noches de esperas, me dice de sus ansiedades y sus miedos. Yo le cuento que deje de dormir para estar atento al silencio nocturno que me acomoda y me acurruca.
Ay noche ! Culpable compañera, solo tú sabes que tomo la mano de mi amada y la llevo a mi boca, la beso en silencio, le doy gracias a dios y me duermo.

martes, mayo 29, 2018

Puerta Cerrada
Mi Amigo Héctor llegó a Cuba a eso de las doce de la mañana, la policía hizo una exhaustiva investigación de su pasaporte y eso le tomó dos horas más o menos, con la consecuencia de perder su transporte ya cancelado al hotel.
A las dos de la mañana terminaba de recoger su maleta y subir a su cuarto en el hotel, al salir del ascensor pudo ver que su habitación estaba al final del pasillo y está colindaba con un gran ventanal que mostraba todo un panorama del mar; algo lindo para contemplar pensó Héctor. Entró a su habitación largó su tarjeta llave sobre el velador y abrió una ventana que dab a una pequeña terraza para ventilar su cuarto. Se sentía cansado y acalorado tomó un baño de agua fría y mientras se secaba le entró la curiosidad y tal como dios lo envió al mundo salió al pasillo a contemplar ese maravilloso paisaje que ese gran ventanal le ofrecía, estaba en ello cuando sintió que la puerta de entrada a sui cuarto se cerraba lentamente sin él tener otra reacción que el espanto, la tarjeta estaba encima del velador y no podía entrar a su cuarto, una ola de terror lo invadió por unos minutos, se sentía absolutamente confundido, un sudor de frio y calor lo tomaba por minutos, hasta que de pronto se dijo debo calmarme y buscar una solución. Lo primero que pensó fue bajar a la recepción y explicar su situación, sintió que se lo podrían llevar detenido por faltas a la moral y buenas costumbres, luego una segunda decisión era esperar que alguien saliera de su cuarto y explicarle luego del asombro de ver a alguien desnudo en el pasillo lo sucedido. Pasó una hora y treinta minutos lo pudo constatar en un viejo reloj pegado a la pared y fue en ese momento que se dio cuenta que bien a la derecha había una ventana que si lograba abrirla lo podría llevar a su cuarto, hábilmente consiguió abrir la ventana y pasar al otro lado y luego de saltar de un lado a otro llegar a su cuarto entrar por el pequeño ventanal que había dejado abierto y por donde entró el aire que cerró su puerta. Se tendió en la cama y respiro está vez aliviado. Por la mañana explico en recepción lo sucedido para que fueran a ver la ventana que el prácticamente desarmó. Cuando los empleados del hotel revisaban las cámaras solo daban grandes risotadas del drama vivido por Héctor mi amigo, patiperro.
Estoy solo, me siento solo, muy solo. Desde que te marchaste algo, aquí, muy dentro de mi, se apretó y me dejó en esta situación que para nada no me es grata. Tener que levantarme preparame café y sentarme a la mesa sin tu presencia, ha sido por decir lo menos una situación violenta y, durante el dia mientras hago mi caminata pienso que es mejor que vaya tras de ti, pero a mi edad, no sé si es cobardía o qué, me quedo quejandome ante los amigos que estoy solo, que me siento solo, muy solo sin ti vida mia.

lunes, mayo 21, 2018

SERES

Hay dos o tres extraños seres que me están acechando. Uno de ellos es el encargado de despertarme por las noches; mueve las frazadas hasta destaparme, el otro está recostado a mis pies y desde allí me mira y sonrie, el tercero se asoma a mi ventana descaradamente. Los ahuyento con rezos y con garabatos, luego de esto me quedo en vilo observando, atento a todo movimiento hasta cuando amanece.
Colgué cruces en la pared, dejé agua bendita sobre mi velador; hay dos o tres cuadros de santos distribuidos en mi cuarto, unas yerbas y otros menesteres para espantar a cualquiera que quiera despertarme. Yahora descubro que un gato blanco duerme bajo mi ventana y de vez en cuando se asoma por ella; que con.mis pies, dormido desordeno la cama y que no sé que mierda hago despierto hasta la madrugada.

CREPUSCULAR

Dame un beso crepuscular
De esos que aprisionan los sentidos
Un beso tuyo
Con trozos de cielo
Y luna llena
Dame un beso
De tierra mordisqueada
Por rosas blancas y rojas
Dame un beso de mar
Con rocio de guindas
Que me hacen sonrojar
Dame un beso crepuscular
Furtivo, silencioso, amoroso
De esos para juguetear y soñar.

sábado, abril 21, 2018

Todas...

Todas las noches duermo un poco, como los viejos. A las siete de la mañana estoy sentado en la cama, observo el amanecer pensando en lo bullicioso que son los påjaros, hay varios que visitan el ciruelo que está en la casa de mi vecina, al pasar de las horas aumentan los cantos de las aves, se agregan algunos loros, en su mayoria son gorriones y tortolas. Hoy estån más alborotados que nunca. Algunas gotas de agua se desprenden del cielo nublado de esta mañana, tal vez llueva. Me levanto, abro la ventana y una bandada de aves va hacia la cordillera. Es una mañana fria de esas que besan el alma.

La casa

La Casa
Camino por el ancho patio con un libro en la mano derecha y leyendo en voz alta, avanzo. Me detengo ante el alertante olor a cera, miro hacia atrás y veo las huellas de mis zapatos claramente marcadas, vuelvo con rapidez y sigilo, me siento y pongo el oído atento, lo único que escucho es el bullicioso trinar de aves que merodean este lugar; tomó el trapero y comienzo a borrar mis pisadas. Luego retrocedo y me siento, levanto mis pies y observo que solo quedan esas dos últimas pisadas, las borro. Me saco los zapatos y los tomo con mi mano izquierda. El libro lo llevo en la mano derecha, camino y vigilo que mis huellas no queden marcadas, llego hasta la entrada del patio, abro una pequeña puerta de madera bajita, me llega a las rodillas. Aquí está la piscina; el agua del rio Mapocho está más limpia que está, se me imagina que saldrá algún monstruo contaminante de ella. Llego a la puerta de entrada a la casa, entro y veo a mi mujer pasando la aspiradora debajo de la mesa, el sillón está corrido y el televisor encendido. Me mira y me dice: aquí no te puedes quedar, si quieres sube al segundo piso, allí puedes ver una película en el neftlix, subo; las camas están desordenadas , hay mucha ropa en el piso, me siento tímidamente en la orilla de la cama matrimonial, no enciendo la tele sigo leyendo mi libro, de pronto abro mis ojos y me doy cuenta que me he quedado dormido, me duele el cuello y se me ha dormido un pie, me muevo lentamente; siento que mi señora viene subiendo las escaleras. Le ayuda a hacer la cama, ella si enciende la televisión y coloca la serie del momento Perdidos en el Espacio se me agolpan muchos recuerdos de cuando era niño y veía está serie con el malévolo señor Smit, ahora este personaje es una mujer debe ser por eso de la igualdad de género que cambiaron de traidor a traidora. El robot es mucho más sofisticado el de mis tiempos era casi una ampolleta encendida. ¡Peligro, peligro! Era su máxima expresión.
Ahora estoy abajo sentado frente al televisor, todo huele a limpio no puedo tocar nada a no ser el control de la tele. Aún siento mis pies dormidos, camino hacia la cocina buscando un vaso; tomo agua.
Nuevamente sentado en el sillón, frente a la tele; me pongo los zapatos. Dejo marcada la página donde paré de leer. Ahora sé que falta poco para irnos, observo las paredes siento que falta un cuadro en estas paredes, el único ruido que se escucha es el de una puerta que cierra fuertemente mi mujer, es la del baño: la casa tiende a quedar en absoluto silencio como si no viviera nadie aquí. Escucho ¡listo, nos vamos! Me voy a la camioneta, dejo mis bastones en la parte trasera de está. Retrocedo ya es casi de noche mientras espero a mi mujer que cierra el portón, en el segundo piso veo movimiento, ahora los fantasmas hacen de lo suyo, seguramente hasta que lleguen los dueños.

miércoles, abril 11, 2018

Las hojas de otoño, revolotean como niños por la calle, gritan, se trepan por las paredes, se meten a las casas y se acuestan en los jardines, se elevan para volar como mariposas y se pegan a mi ventana, desde allí me miran con sus ojos multicolores y se deslizan suavemente para caer al piso. Las hojas de otoño huelen a frescura, a lluvia suave y ligera, están por todas partes hasta caen sobre nuestras cabezas. Yo las aparto con mis pies y saco suavemente la hoja que se posó en tu cabellera, te sacudo el polvo de tus ojos, te soplo la cara y te roso la boca con mis labios, alborotando nuestros cuerpos, en esta tarde en que las hojas de otoño aún huelen a primavera.

La Olla

  La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...