Me sorprende la habilidad que tienes para,alisarte, encresparte, amarrarte o soltarte el cabello, lo artístico que es verte como con la paciencia que te puedes pintar, es mágico ver cómo modelas frente al espejo, aveces creo se te irá la mañana, pero casi no me doy cuenta cuando me enfrentas y veo lo hermosa que estás. Nosotros los hombres no tenemos esa magia o somos hermosos o feos en ambos casos no se puede hacer más.
jueves, febrero 21, 2019
martes, febrero 12, 2019
Recién llegando de la terapia, cansado y con mucho calor. Me meto a la ducha, siento la frescura del agua fría, me quedo cabeza gacha mientras el agua cae sobre mi cabeza y recorre mi cuerpo, me voy mojado al living; me acuesto en el sillón, enciendo el ventilador y cierro los ojos para sentir el golpetear de las olas, la brisa marina que levanta un poco de arena, para quedarme así medio dormido hasta el ocaso.
miércoles, febrero 06, 2019
No es el momento para amarnos, se acabó el tiempo, cuando comenzamos a tomar té sin azúcar y las calles se estrecharon para nuestros pasos y nunca más salimos de la mano, nunca lo pensamos porque estábamos aferrados a nuestros besos, no es el momento repetimos todos los días mientras el calor se muere y nos vamos quedando solos, mirándonos y hablando de los otros, porque se acabó el tiempo en que nos susurrabamos pasion, se acabó cuando se apagó la luz de nuestro cuarto y nos dormimos cansados.
Es mejor quedarse despierto
Está noche de mucho calor
Con el corazón atento
Por si hubiera un temblor
Porque este país es extraño
Llueve mucho, tiembla mucho,
Se quema mucho,
Siempre pasa algo
Que nos provoca dolor.
En todo esto siempre son noticias
Los pobres que pierden todo
Y los pocos ricos ven
Estos dramas por el televisor.
Está noche de mucho calor
Con el corazón atento
Por si hubiera un temblor
Porque este país es extraño
Llueve mucho, tiembla mucho,
Se quema mucho,
Siempre pasa algo
Que nos provoca dolor.
En todo esto siempre son noticias
Los pobres que pierden todo
Y los pocos ricos ven
Estos dramas por el televisor.
martes, enero 29, 2019
domingo, enero 13, 2019
jueves, enero 03, 2019
La Serena
Mis oídos están atentos al golpeteo de los bastones en el piso, me siento abrumado por ello, avanzo con la lentitud que me entrega mi cuerpo. El calor arrecia y se cuela por mi cuerpo provocando un sudor que absorbe mi camisa negra de manga corta. Me detengo a la entrada de casa y apoyo mi cuerpo en la camioneta, observo lo grande que está la mata de sandía que comienza a abrirse camino. Hace años, en esta fecha, a esta hora, caminaba por la orilla de la playa pateando las pequeña olas que se forman a la orilla, está muy agradable la tarde, voy de traje de baño me acompaña en esta travesía mi mujer que va recogiendo piedritas y las coloca en una bolsa pequeña que lleva, hay poca gente en la playa y el mar está calmado, hermoso; las olas revientan un poco más adentro provocando un estruendo que obliga a las aves de la orilla a correr ligeramente con sus patitas que parece flotaran en la orilla de la playa, nuestra intención es llegar hasta cuatro esquinas, venimos del faro y vamos hacia en dirección sur, el agua me sorprende por un momento y llega hasta mis rodillas, sonrío y meto las manos al agua y mojo mi pecho, mi mujer escapo hacia la orilla, sonriendo. Nos tomamos de la mano y nuestros pies continúan en el agua, avanzamos en silencio, sintiendo toda la frescura de la tarde, el sol casi cae sobre la mar, nosotros corrimos unos metros lo hacemos de niños que somos, ya casi llegamos a cuatro esquinas, se ve nuestra camioneta estacionada muy cerca de un restaurante, avanzamos hacia ella sobre una arena que ahora ya está fría, nos acercamos a una ducha que está a la orilla de la avenida del mar, nos lavamos el agua está fría, más fría que la de la playa, abrimos la puerta de la camioneta y sacamos unas toallas, nos secamos. De pronto la puerta de la camioneta se abre bruscamente y yo dejo de mirar las flores que salieron de la mata de sandía, mi mujer saca algo de la camioneta y yo vuelvo a sentir la triste humedad de este día caluroso, aquí en Santiago.
viernes, diciembre 28, 2018
ES Viernes
El último viernes del año, ¿debería recordar el primer viernes del año?
No, no lo recuerdo, pero este es como el último día nadie se enoja ¿y
qué se puede hacer en el último viernes del año? Comerse un completo
solo en algún boulevard del centro o sentarse en la plaza de armas con
un barquillo doble o venirse antes de la pega con alguna chiva trivial, o
adelantar pega o simplemente no hacer nada, quedarse en la inercia
absoluta de un viernes que se acaba definitivamente.
Desde la ventana de mi oficina puedo ver a algunos que ya tomaron su opción y están sentados en las afueras de un restaurante tomando una cerveza helada, casi echados en la silla mirando a todas las mujeres que pasan por el paseo ahumada.
Yo aprovecho para darle una miradita a mi compañera, que con su curvilínea figura ha conseguido mucho más que nosotros que llevamos años en este trabajo. Bueno, siempre un buen trasero es prioridad para los jefes.
Viernes, mañana dormiré hasta tarde lo haré porque es sábado, sin embargo ¿cómo termino este viernes? ¿Borracho en algún bar de mala muerte, en un café con piernas como un adoctrinado oficinista, tomando el metro para llegar luego a casa o llamando a la polola para ir a tomar unas copas?
Hago una encuesta entre mis compañeros para saber que opinan de este el último viernes del año. No hubo ningún interés y en verdad a quien le puede interesar que sea este el último viernes del año, si mañana será el último sábado del año y pasado el último domingo ¿cómo pasan los últimos días del año?
Último viernes del año y dejo la pega como todos los días, voy camino al metro como todos los días y hace un calor de mierda como todos los viernes en donde es verano y parece que todo el mundo salió a la misma hora y está el metro abarrotado de gente, donde me empujan , me aprietan y más de algún mal olor he de soportar en este último viernes del año que me lleva a mi casa en donde me espera una ducha helada, una cerveza, una conversación con la vecina y la tranquilidad, la quietud de una noche de verano que refresca e invita dormir como si fuera el último viernes del año
Desde la ventana de mi oficina puedo ver a algunos que ya tomaron su opción y están sentados en las afueras de un restaurante tomando una cerveza helada, casi echados en la silla mirando a todas las mujeres que pasan por el paseo ahumada.
Yo aprovecho para darle una miradita a mi compañera, que con su curvilínea figura ha conseguido mucho más que nosotros que llevamos años en este trabajo. Bueno, siempre un buen trasero es prioridad para los jefes.
Viernes, mañana dormiré hasta tarde lo haré porque es sábado, sin embargo ¿cómo termino este viernes? ¿Borracho en algún bar de mala muerte, en un café con piernas como un adoctrinado oficinista, tomando el metro para llegar luego a casa o llamando a la polola para ir a tomar unas copas?
Hago una encuesta entre mis compañeros para saber que opinan de este el último viernes del año. No hubo ningún interés y en verdad a quien le puede interesar que sea este el último viernes del año, si mañana será el último sábado del año y pasado el último domingo ¿cómo pasan los últimos días del año?
Último viernes del año y dejo la pega como todos los días, voy camino al metro como todos los días y hace un calor de mierda como todos los viernes en donde es verano y parece que todo el mundo salió a la misma hora y está el metro abarrotado de gente, donde me empujan , me aprietan y más de algún mal olor he de soportar en este último viernes del año que me lleva a mi casa en donde me espera una ducha helada, una cerveza, una conversación con la vecina y la tranquilidad, la quietud de una noche de verano que refresca e invita dormir como si fuera el último viernes del año
jueves, diciembre 27, 2018
Ejercicio de la tarde
Ahora que hace calor puedo hacerlo, camino desnudo por casa evitando el calor reinante, lo hago al compás del silencio y de mis pasos lentos, lo hago como ejercicio terapéutico, muevo mi cuerpo recto y apoyo con suavidad el bastón derecho, luego el izquierdo y así vamos paso a paso por el comedor, el living y el cuarto que es una bodega. Puedo sentir la brisa fresca que entra por el ventanal que está ahora a mí derecha, cuando me detengo me enderezó lo más que puedo y apretó con fuerza mis nalgas como segunda instrucción terapéutica, vuelvo a caminar; repito este ejercicio diez veces. Hago una pausa me miró y observó el tajo de mí pierna dejado por la operación, me sorprende. Miro mi pene y levanto la cabeza, me pongo recto y repito el ejercicio terapéutico. Lo termino con una ducha fría y me recuesto en el sillón, aún estoy mojado, pero fresco. Siento que es una delicia en medio de una tarde calurosa estar así de fresco y desnudo terapéuticamente hablando.
Ahora que hace calor puedo hacerlo, camino desnudo por casa evitando el calor reinante, lo hago al compás del silencio y de mis pasos lentos, lo hago como ejercicio terapéutico, muevo mi cuerpo recto y apoyo con suavidad el bastón derecho, luego el izquierdo y así vamos paso a paso por el comedor, el living y el cuarto que es una bodega. Puedo sentir la brisa fresca que entra por el ventanal que está ahora a mí derecha, cuando me detengo me enderezó lo más que puedo y apretó con fuerza mis nalgas como segunda instrucción terapéutica, vuelvo a caminar; repito este ejercicio diez veces. Hago una pausa me miró y observó el tajo de mí pierna dejado por la operación, me sorprende. Miro mi pene y levanto la cabeza, me pongo recto y repito el ejercicio terapéutico. Lo termino con una ducha fría y me recuesto en el sillón, aún estoy mojado, pero fresco. Siento que es una delicia en medio de una tarde calurosa estar así de fresco y desnudo terapéuticamente hablando.
domingo, diciembre 23, 2018
El Pascuerito
Hace poco que vino el Viejito Pascuero, aunque por el traje se podría deducir que era un señor de unos cincuenta años, con una barba impresionante, con un saco grande de regalos, una campanilla que no dejaba de sonar y dos acompañantes que lucían logos como del municipio, eran más o menos las ocho de la tarde, los niños se aglomeraron, gritaron, rieron y gozaron con la grandiosa risa del Viejito Pascuero Hasta los adultos abrazaban al viejito y todos lo grababan con sus celulares, se sacaban fotos, era todo una algarabía incontenible. Por entremedio de los vecinos pasó el Guacho como le decían al voladito del pasaje, pasó gritando que el viejito era mula “es mula el viejito” repitió insistentemente en los oídos de los vecinos.
No faltó el vecino que vociferaba que llamaría a carabineros con tanto alboroto y la vecina que lo agarró a chuchas.
El Viejito comenzó a poner orden y en su discurso con unas pausas de risa de viejo pascuero, habló que entregaría juguetes casa por casa, así como entró a la casa de la señora Ester y dejó tres regalos, en la casa del guatón Ramírez dejó dos y así por todas las casas¸ en las que no habían niños como en la casa de la Señora Eduviges le dejó un regalo a ella, siempre acompañado `por sus ayudantes, dos jóvenes flaquitos e insignificantes que solo sacaban pecho al logo del municipio, nunca hablaron, solo miraban y sonreían a medias. Después de una hora y media de recorrido el viejito se marchó con su saco de regalos tan lleno como cuando llegó y es que a las horas los habitantes del pasaje tres de la población La Nueva Esperanza se dieron cuenta que habían sido robados por los ayudantes y el famoso viejito pascuero.
Es entonces, que el huacho se paseaba por el pasaje cantando “viejito pascuero acuérdate de mí”
Hace poco que vino el Viejito Pascuero, aunque por el traje se podría deducir que era un señor de unos cincuenta años, con una barba impresionante, con un saco grande de regalos, una campanilla que no dejaba de sonar y dos acompañantes que lucían logos como del municipio, eran más o menos las ocho de la tarde, los niños se aglomeraron, gritaron, rieron y gozaron con la grandiosa risa del Viejito Pascuero Hasta los adultos abrazaban al viejito y todos lo grababan con sus celulares, se sacaban fotos, era todo una algarabía incontenible. Por entremedio de los vecinos pasó el Guacho como le decían al voladito del pasaje, pasó gritando que el viejito era mula “es mula el viejito” repitió insistentemente en los oídos de los vecinos.
No faltó el vecino que vociferaba que llamaría a carabineros con tanto alboroto y la vecina que lo agarró a chuchas.
El Viejito comenzó a poner orden y en su discurso con unas pausas de risa de viejo pascuero, habló que entregaría juguetes casa por casa, así como entró a la casa de la señora Ester y dejó tres regalos, en la casa del guatón Ramírez dejó dos y así por todas las casas¸ en las que no habían niños como en la casa de la Señora Eduviges le dejó un regalo a ella, siempre acompañado `por sus ayudantes, dos jóvenes flaquitos e insignificantes que solo sacaban pecho al logo del municipio, nunca hablaron, solo miraban y sonreían a medias. Después de una hora y media de recorrido el viejito se marchó con su saco de regalos tan lleno como cuando llegó y es que a las horas los habitantes del pasaje tres de la población La Nueva Esperanza se dieron cuenta que habían sido robados por los ayudantes y el famoso viejito pascuero.
Es entonces, que el huacho se paseaba por el pasaje cantando “viejito pascuero acuérdate de mí”
Mi poesía es vino tinto
Que embriaga el alma
Tiene aroma a uvas
Frescas a pellejo negro
A parras bien cuidadas
A tiempo, a catas, a encierro
A barriles de roble añejo
Mi poesía es tinto
Es sorbo embrujado
Es viaje enamorado.
Mi tinto es prosa
Que embriaga
De uva negra
Añejo, con sabor a vida
Con sabor a penas
Con un dejó de muerte amorosa
Tinto que embriaga el tiempo
Que cuelga la luna
Que mata la noche
Que duele, que arrepiente,
Que muere.
Que embriaga el alma
Tiene aroma a uvas
Frescas a pellejo negro
A parras bien cuidadas
A tiempo, a catas, a encierro
A barriles de roble añejo
Mi poesía es tinto
Es sorbo embrujado
Es viaje enamorado.
Mi tinto es prosa
Que embriaga
De uva negra
Añejo, con sabor a vida
Con sabor a penas
Con un dejó de muerte amorosa
Tinto que embriaga el tiempo
Que cuelga la luna
Que mata la noche
Que duele, que arrepiente,
Que muere.
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La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...