jueves, mayo 09, 2019

La última estancia

Aquí no hay noche o día, más bien solo noche,  solo se escuchan susurros, largos y dolorosos susurros, avanzamos  una y otra vez avanzamos. Somos miles de hombres.
No sé cuánto tiempo llevo aquí.  Solo se avanza hacia una pequeña luz y ya estoy  cerca de ella muy cerca,  puedo sentir que mi corazón se agita, tengo miedo, mucho miedo, tiemblo en mis últimos pasos. Veo que me espera un pequeño escritorio, sobre una esquina una lámpara y un hombre que escribe, atrás de el una vieja pared de ladrillo y casi encima de la cabeza del hombre un cartel con letras grandes que dice "Creador de Oficios".

lunes, mayo 06, 2019

Balmaceda 1215

Tomó el bus chapulín y se bajó en la Plaza de Puente Alto desde allí enfiló hasta la calle Balmaceda, buscaba la casa de su abuelo la que visitaba por primera vez. Balmaceda 1215 y estaba en el 480 suspiro y se dio el ánimo para caminar el resto de las cuadras que le faltaban,  era una mañana agradable de otoño y una brisa fresca bajaba de la cordillera ligeramente tibia. Gonzalo se arregló el sombrero que cubría su cabeza, agarró con firmeza su pequeño maletín y comenzó dando trancos largos para alcanzar la numeración deseada.
Su padre lo había enviado a la casa de su abuelo ya que este hace varias semanas que no aparecía por casa, cosa que hacía por costumbre; el viejito a pesar de sus noventa y cinco años llegaba caminando a la casa de su hijo y eso le tomaba casi una hora. ¿Por qué no me dejas que te vaya a buscar papá? Le preguntaba el hijo, pero su padre sentía que era la mejor entretención que le daba la vida a esos años; caminar era un grato placer.
Siempre antes de salir de casa Don Sebastián se tomaba un gran vaso de vino con harina tostada, una chupilca que le daba la fortaleza necesaria para llegar a la casa de su hijo.
Gonzalo sentía además de cariño `por su abuelo, cierto grado de admiración por la vida que había llevado su abuelo, ser arriero y llevar animales hacia la argentina era una aventura llena de travesías que el abuelo narraba con lujo de detalles a su nieto Gonzalo.
La más notable es cuando en la cordillera una tormenta de nieve lo atrapó en plena cordillera y para protegerse de las heladas en su carpa metió dos ovejas que dormían con él y le ayudaban a sentir el calor necesario para protegerse del frio, para que las ovejas se quedaran quietas se le ocurrió la idea de darles pastillas para dormir, de esta manera las ovejas dopadas dormía largamente durante la noche. Lo que sucedió después es que las ovejas lo buscaban por la noche para dormir.
A la altura del mil su corazón sintió cierto nerviosismo, ahora toda su atención se volvió a la enumeración y disminuyó el tranco.
1215, una vieja casa se mostró ante sus ojos, un estrecho jardín la adorna el frente de está, se veía descuidado, una ventana permanecía media abierta y la roída puerta de madera parecía fuertemente cerrada. Abrió la puerta de la reja y dio dos cuidadosos pasos hasta llegar a la puerta donde golpeo fuertemente con sus nudillos.
Pasado unos minutos el anciano abría la puerta y saludaba cariñosamente a su nieto, más tarde compartían un mate y unas tostadas. Don Sebastián estaba bien y solo no había ido porque ya sentía que sus piernas no le acompañaban en su caminata a la casa de su hijo. Y ambos quedaron en acuerdo que él junto a su padre vendrían por él.
En casa de Gonzalo sus padres después de escucharlo tomaron la decisión de ir a casa de su padre y traerlo a vivir con ellos, aunque sentían que sería difícil convencerlo.
El sábado por la mañana dos días después de la visita de Gonzalo a la casa de su abuelo la familia se preparó para ir a buscar al adorado abuelo y padre.
Cuando llegaron a la casa del abuelo y a pesar de la insistencia para que abriera la puerta nadie salió, un vecino sintió los ruidos y les explicaba a los parientes que Don Sebastián  había sido llevado de urgencia al hospital donde había muerto hace dos semanas ante el asombro de Gonzalo que se quedó paralizado.

jueves, mayo 02, 2019

Hay momentos en que el silencio me descompone, me hace hablar solo y la boca se me llena de burbujas, que revientan en mis pies adoloridos, cansados de tanta palabrería abrupta intentando romper este silencio absolutista que dejaste cuando te marchaste y me dejaste hablando solo, tristemente solo.

miércoles, mayo 01, 2019

Nosotros nos acostumbramos y a decir verdad ya nos parece algo natural.
La Señorita Rosa se detuvo con su automóvil a pocas cuadras de su casa, era casi medianoche y pensó en abandonar su vehículo  que ahora definitivamente y después de varios esfuerzos no andaba. Sin embargo, como están las cosas hoy en día sentía que mañana no encontraría su auto del año 2018. Sumida en su temor, tristeza y desespero vió como justo en frente suyo se abría un portón, se iluminaba y alguien colocaba un letrero que decia;: abierto toda la noche, mecánica general. Le volvió el alma al cuerpo, jamás pensó que un taller mecánico trabajara de noche, pero los tiempos han cambiado se dijo.
Entró al taller y saludo a un hombre que estaba trabajando en un motor. Cuando esté giro y quedó frente a frente a la Señorita Rosa, ella quedó absolutamente sorprendida al ver a un hombre divinamente hermoso;  tartamudeando le habló al hombre de su problema y este fue al automóvil y después de unos minutos el auto de Rosa funcionaba a la perfección. En todo momento la Señorita Rosa no le quitó los ojos de encima al mecánico que en cierto momento mostró cierto pudor ante la mirada insistente de la mujer. Le pagó y le tendió la mano para sentir que esa mano grande abrazaba la suya.
Pasado unos días Rosa se dió cuenta que ese hombre que le hizo temblar de emoción solo trabajaba de noche y es así como planificó otra Pana de su vehículo. Puntualmente el hombre abrió a la media noche y vio a la mujer que lo esperaba
Está vez hablaron y se tomaron un café juntos que con amabilidad había servido  Pedro el mecánico, que también se sintió atraído por Rosa.
Quedaron de reunirse otra noche, de día el se negó a salir bajo la escusa de que él era un amante de la noche.
La Señorita Rosa y Pedro terminaron siendo amantes y lRosa después que descubrió una mordida extraña en su cuello terminó cambiando el ritmo de su vida.
Nosotros con el tiempo nos enteramos de la verdad  y ya estábamos acostumbrados a que por la madrugada llegaron dos murciélagos a la casa de la Señorita Rosa

Dedicado a mi amigo Patricio Gonzalez

domingo, abril 28, 2019

Hoy, hay margaritas en mi taza de té,
En la calle los niños juegan a las  poesías,
Las abejas se embriagan de un.polen amarillento del jardín verde
Tú te alejas en la vieja sombra del árbol y te llevas mis agotadas caricias.
Los domingos huelen a cilantro recién cortado.

jueves, abril 25, 2019

Los  nuevos vecinos aparecieron de un día para otro, se dice que trabajaron toda la noche bajando sus cosas de un gran camión.
La familia se componía de una mujer cuarentona de contextura gruesa, su marido un hombre delgado con cara de niño inocente y tres hijos el mayor de quince años
De el marido se supo que trabajaba para fuera en alguna ciudad lejana de Chile, volvía  cada diez días con exactitud. Ella era animosa, hacia amigos con facilidad y a la semana todos los vecinos la saludaban.
Los niños eran unos demonios gritaban todo el día, aunque el mayor se veía tranquilo y siempre estaba con audífonos. Vivían bien y nada les faltaba.
Fue la noche del 23 de marzo en que algunos vecinos se asombraron cuando a eso de las diez de la noche el niño de quince hacia su entrada al pasaje con un Audi último modelo. La vecina con toda la simpatía del mundo explicaba como su marido ahora desempleado se había comprado ese auto con la plata del desahucio, aunque el Audi estuvo pocos días en el.pasaje, lo cambio por una camioneta cero kilómetro.
Antes de ayer supimos de un portonazo en el cual uno de los ladrones moría trágicamente, a las horas supimos que era el hijo de la vecina y la verdad quedó al desnudo, el padre también era ladrón; vimos ir y venir a la policía varias veces. Ayer por la mañana la vecina se marchó , se despidió de todos los vecinos con la amabilidad de siempre. Nosotros solo sentíamos desconfianza y cuando vimos el.letrero de arriendo en la casa estábamos con un ojo pegado a la ventana alerta de que no fueran a llegar vecinos ladrones.

domingo, abril 21, 2019

Hoy mi primer cliente fue un vecino de unos cincuenta años, siempre me lo topo en la calle cuando anda paseando a su perro, conversa poco, quizás porque tiene cierto problema para hablar, es tranquilo y vive solo con su perro; trabaja haciendo aseo en una gran empresa y hace poco se compró un automóvil nuevo, automático. Me contaba de las grandes comodidades y garantías de su auto nuevo, su voz sonaba con orgullo y me dijo que se demoró diez años para tener ese sueño.
Finalmente me dijo ahora voy a tomar un cafecito con churros calientitos.

jueves, abril 18, 2019

Ya sé que estás resfriada, lo puedo ver en tus ojos que están llorosos, lo noto en tu cuerpo que está frío.
Qué no debo preocuparme? Claro que lo hago si usted es mi fortaleza.
Le preparo una limonada caliente y a la cama, necesitas descansar.
Verás que mañana estarás mejor; los resfriados son pasajeros.
Estaba pensando en que mañana te quedarás en cama y que te cuidará.
Si lo sé, es tan solo un resfriado y es pasajero.
Pero, déjame acurrucarte y mimarte mira que no están los tiempos para resfriarse sin recibir un  té...quiero.

miércoles, abril 17, 2019

Las mañanas están más frías, me coloco un chaleco y salgo a comprar; camino por el pasaje y desde las casas sale un aroma a café y pan tostado, una brisa casi imperceptible se lleva el aroma en dirección a la cordillera que se ve brumosa.
En la panadería me coloco una bolsa plástica que uso de guante para tomar las marraquetas que humean de lo caliente que estan. Una vez en la calle me dejó llevar por la tentación y parto una marraqueta que me quema los dedos, cruje en mi boca. Antes de llegar a casa veo a varias palomas tomando baño en una poza de agua, salen de allí y sacuden sus plumas cuando el sol se asoma tímidamente.
Es una mañana silenciosa, pocos vehículos y en los paraderos se ven algunas personas tal vez atrasadas a sus trabajos.
En casa tomando desayuno los matinales se dan un festín con el incendio de Notre Dame.
Apago la tele y pongo atención al canto de las aves y deduzco por el sol que más tarde hará calor y me como mi último pedacito de marraqueta calientita con mantequilla.

martes, abril 16, 2019

La Olla

  La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...