domingo, julio 21, 2019

Mientras en Santiago llueve un poco, no lo suficiente. En Osorno, el agua vuelve a la normalidad y ya todo comienza a quedar como era antes, parejito.
Sabemos que si esto hubiera pasado en Santiago y hubiera afectado a un barrio alto; estaríamos frente a una catástrofe, pero sucedió en Osorno. Lugar donde la Conciencia de miles de compatriotas no alcanza a solidarizar ni un poco con aquellos hombres lejanos que les faltó agua.
La empresa, una empresa lobista, dirigida por amigos del gobierno que ridicuraliza al propio presidente de la República. Tiene un poder casi omnipotente que hace que la mayoría de Senadores y Diputados guarden silencio porque ellos ya fueron comprados y ahora no pueden hacer nada porque se vendieron.
Ahora viene la mala memoria, esa que no deja huellas, esa que nos bombardea con noticias estúpidas como que la mujer de un futbolista vió la película del rey león o con matinales aptos para personas ausentes de si mismo y de la realidad.
Pero, todos vivimos bajo un sistema que nos hizo inconcientes y ya no tenemos la capacidad de sentir por los otros y menos por nosotros mismos.
El poder lo tienen ellos, una minoría millonaria.
Nosotros somos ovejas que llenamos supermercados, mall y lo que nos ofrece el.mercado, es decir ellos, los dueños de todo, Los grandes empresarios.
Qué haremos cuando nos corten el agua a nosotros? Seguramente preguntaremos a los Osorninos dónde compraron bidones.

domingo, julio 14, 2019

domingo, junio 30, 2019

Sólo el frio y la lluvia
Están en la calle.
Nosotros preparamos una sopa caliente
Para calentar el cuerpo.
Nuestro perro duerme cerca de la estufa
El partido está por empezar.
En el olvido quedaron los que se inundaron
Para el sur.
Nos invade un aroma a asado,
Nosotros hacemos un salud.
Mientras nerviosos, esperamos los penales.
Hay gente que con baldes está sacando el agua de sus casas
El frio, la lluvia y la tele son complices.
El triunfo rompe por unos instante
La soledad de las calles.

sábado, junio 15, 2019

Ahora leo una de  las partituras
mal redactadas
que suenan en las penumbras
de un dios adormecido
que nunca invento un mundo
que murió en la soledad
de un bar nocturno, borracho.

viernes, junio 14, 2019

De todo lo que nace
De este cachureos de palabras
Que brotan a mansalva
 Que recopilo en cuadernillos
Descubiertos de tapas
Con diseños de viejos jubilados
Con frases amorfas, disparatadas
Que se saltan líneas dejando grietas
Que se apretujan unas a otras
Y en el desasosiego pierden el alma
No hay nada que decir, nada
Más que bajar la mirada.

lunes, junio 10, 2019

El Patipelao

Después de las discusiones habituales, el penal fue decretado definitivamente. El arquero se posicionó como un muro.
La población entera estaba observando el partido, eran las finales entre Marcos Pérez y Los Patipelaos. El penal controvertido se producía en el último minuto del juego.
El Ricardo a pata pela se echo hacia atrás y tomó velocidad para terminar pateando la pelota con una fuerza tan sorprendente que el arquero se agacho y puso sus manos sobre su cabeza en señal de protección mientras la pelota golpeaba el travesaño y lo partía en dos.

lunes, mayo 27, 2019

Defenitivamente no es posible que me acostumbre al frío,  a estas alturas de la vida dejó de ser un agrado.
 El frio que disfrutaba antes bajo la sonrisa de una bufanda que cubría ligeramente mi cuello y boca ya es cosa del.pasado; y  esa sonrisa que brotaba espontánea, cuando el viento helado me atiesaba la boca  y que por ello la cubría con una bufanda larga de lana que había tejido  una peruana en alguna feria artesanal que solía.visitar algunos domingos de playa, esa sonrisa juguetona ya no esta
. Hoy tengo prohibido mover hasta ligeramente la bufanda que permanece rígida, casi estrujandome y provocando un rictus en mi rostro que siento que en algún momento me hará estallar o en un llanto desenfrenado maldiciendo el frío o en una carcajada que me hará decir que todavía ni siquiera llega el invierno y yo me estoy comportando como un viejo de mierda cagao de frio en una noche  como cualquier otra noche de finales de otoño, ya vencido por un invierno que se apresura a pasos agigantados.

lunes, mayo 20, 2019

Los resfriados quedan a la deriva en un invierno frío como el que se avecina.
Hay que prepararse con guateros calientes, con bufandas de lana chilota,
con pantuflas grandes y peludas,
con gorros, guantes y paraguas.
Encender las estufas
sobre ella un tarro de agua con eucalipto,
Con metolatum y propóleo.
Miel, mate y limonadas.
Por sobre todo hacer el amor por la noche y la mañana.
Dormir abrazadito y sin pijama.
En trocitos de hojas
de un otoño frágil y confundido
Que tuvo bocanadas
De invierno
La vida nos fue dejando a solas
En un paraíso frío y olvidado
El frío  ha dejado una población fantasmagórica. Ningún alma en las calles, ni siquiera hay árboles que añoren la presencia de personas, solo un frío cemento que se mete hasta los dormitorios de los más pobres que encienden viejos braseros.

martes, mayo 14, 2019



Entrevista de Trabajo

Está era la cuarta entrevista en mi vida laboriosa, los otros años trabajé de forma independiente. Mientras llegaba a la dirección que se me indicó por teléfono un sentimiento de desencanto tomaba fuerza en mi condición de discapacitado y de un hombre de 61 años que le podría impedir desarrollar cualquier trabajo, pero ya estaba allí frente a ese gran edificio que se encumbraba hacia el cielo, en la entrada la recepcionista me invitó a atravesar un largo pasillo que me llevó a una sala estrecha de espera, a mi izquierda había una telefonista que mantenía una larga conversación, hablaba y sonreía, se tocaba su cabello de un castaño teñido, casi rubio, enredando en su de dedo derecho su pelo que luego colocaba casi como un bigote debajo de su nariz y nuevamente sonreía mirando hacia el techo donde un enorme aparato de aire acondicionado soltaba a pesar de su tamaño una frágil brisa de aire tibio. Casi al frente de mi asiento un gran vidrio transparente dejaba ver a una mujer sentada, contando dinero sobre su cabeza un letrero que decía caja, la contabilidad que ella hacía era incesante y sobre su espalda se acumulaban cajas de dinero amontonadas que debes en cuando un funcionario joven retiraba, tomaba una caja la colocaba sobre un carro y se iba con él a algún lugar que yo no divisaba desde mi posición. Al lado una oficina de recepción empleo se veía una recepcionista y atrás de ella innumerables escritorios que eran atendidos por una persona, en su mayoría todos jóvenes con apariencias sumamente ordenadas, todos tenían a una `persona enfrente al único que alcanzaba a ver era a una mujer que sentada movía sus pies ante la incomodidad que le provocaban sus zapatos de taco alto, se veía nerviosa y no paraba de responder preguntas a su entrevistadoras, a veces respondía con cara de sorpresa, en otras de frustración, pero en general respondía de forma automatizada.
Un hombre gordo se paseaba con un gran trozo de pastel en sus manos, entraba y salía con el de una oficina que estaba a mi derecha; sus ojos estaban clavados en el trozo de pastel y se veía que su boca se hacía agua, no alcanzaba a entender porque no lo devoraba de una vez y supuse que quizás era un incitador de la cafetería que estaba a la entrada del edificio para que fuéramos por nuestro trozo, sin embargo las tres personas que estábamos allí desviábamos la vista cada vez que pasaba por el frente de nuestras narices.
Llevaba una media hora de espera cuando escuché mi nombre y seguí a un señor de unos cuarenta años a una oficina que se encontraba en el piso catorce, cuando se abrió la puerta del ascensor pude ver unas tres puertas que parecían toparse unas con otras, entramos a la del medio, tuve que agachar mi cabeza, porque el techo era demasiado bajo, lo mismo hizo el entrevistador que me invito a sentarme, la oficina de él era: una silla, una mesita pequeña donde se apretujaba un computador, una silla que ocupaba él y nada más lo demás eran paredes que daba la sensación de que pronto nos estrujarían en una abrazo mortífero.
La entrevista comenzó con la obligación de completar un largo cuestionario que constaba de siete hojas, luego de eso me hizo hace unos dibujos entre ellos un árbol y un hombre bajo la lluvia, no me esmeré mucho en detalles y fui absolutamente pragmático. Luego me hizo una serie de preguntas personales que tenían que ver con mis capacidades y mis limitaciones. La entrevista duró casi una hora, luego bajé por el ascensor y volví a caminar por el largo pasillo hacia la salida sin dejar de sorprenderme que ahora una larga fila amenazaba mi salida libre de la entrada que finalmente me llevó a encontrarme con un día absolutamente soleado muy diferente del día lluvioso que dibuje en la entrevista.

La Olla

  La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...