viernes, marzo 15, 2019

Tomados de la mano nos acompañamos del mar que ebrio esta mañana brotó de la nada y subió tu falda que dejó ver tu piel morena y me llevó a tener la osadía de besar tu boca y hablarte como un pirata que solo quería robarte tu corazón y exhibirlo enamorado en algún barco pirata.

martes, marzo 12, 2019

Hoy por la mañana, en el consultorio, hago la fila para hacerme unos exámenes, delante mío una mujer de unos cincuenta años se saca el chaleco que la cubre, está caluroso aquí, habla sola. Llega una niña de unos catorce años con una señora y conversan, son parientes. La niña pasa por delante mío levantando los pies sobre mis bastones, yo intento retroceder un poco. La señora recién llegada alza la voz, la otra responde de mala forma. La niña vuelve a pasar, está vez se tropieza en mi bastón derecho, la mujer le da una cachetada en la cabeza, tonta, le dice cómo no te day cuenta weona que está el caballero. Se van, la niña me mira hacia atrás con desprecio.

lunes, marzo 04, 2019

Es usted mi musa
La que llena mis espacios,
la que apasiona  mi razón,
Aquí y ahora
Bajo el sauce llorón,
Que posee mis besos
A orillas del río que canta
Y llora cuando te vas amor.

sábado, marzo 02, 2019

La Tía
Los primeros en llegar al cementerio fuimos nosotros, mi mujer abrió la ventana del cuarto y ordenó las sillas que rodeaban el ataúd café con manillas color plata, en el piso un montón de flores se repartían por el costado del cajón. Yo desde la entrada miraba donde ahora estaba la tía, esa mujer que tanto quiso mi esposa. No pasaron ni cinco minutos y llegaron más hermanas de la difunta, por un breve tiempo se sentaron cerca de la Tía, nadie la lloraba solo hablaban no sé de que, luego todos estábamos en el pasillo conversando y llegaban más parientes, algunos hace años que no veía, se sentían risas, había olor a cigarro, alguien fue atrás de un encargado para ver la cosa de la misa, lo demás hablaban, se veían muchos celulares todos encendidos, un sobrino se paseaba con una botella cerrada en la mano y a ratos bebía algo de ella, entendí que era la moda de ahora, andar con algo en la mano para beber, es que se seca la boca en los funerales; la tía sigue sola, se escuchan risas y ya llegaron todas las hermanas, a pesar de ser larga la espera, toda la mañana, nadie trajo nada para comer como lo hacen en otros velorios donde por lo menos hay cafecito. La tía sigue sola, nadie rezó el rosario y muy pocos le dieron la última mirada en el ataúd.
A la tía la cuidaba mi mujer, ella era la única que estaba apenada los demás en vida no la visitaban y apenas tuvieron la oportunidad de mandarla a un asilo, corrieron a hacer los trámites. Al asilo la visitó una sobrina su esposo, un amigo y mi mujer que iba todos los días.
La Tía vivía sola en su departamento y estaba cansada, se aburría. Un día hablando por teléfono con un primo habló de vender el departamento en un precio irrisorio, con la condición de ella quedarse en este hasta que la muerte se la llevara. Esto lo supo un sobrino que corrió a conversar con ella y la convenció de que él compraría el departamento, se quisieron hacer los trámites de inmediato pero la edad no permitía la venta sin antes realizar exámenes médicos. En menos de dos semanas la venta estaba concretada y la Tía a la primera que se sintió mal fue a parar a un asilo. Se supo que le dio un poder absoluto al sobrino para que dispusiera de todos los bienes de ella y de su vida.
La Tía en el asilo sintió la muerte y se aterrorizó y habló que quería volver al departamento, pero le dijeron que tenían que preguntarle al sobrino; por la noche la Tía sintió el peso de lo que había hecho. Lo barato que vendió el departamento que ya no tenía dinero para pagar a alguien que la cuidara y que ya el departamento estaba prácticamente vacío, entonces decayó en un silencio espantoso que la dejó sin habla y a los pocos días murió. Duró quince días en el asilo se comentaba entre los parientes.
A las dos de la tarde fue la misa, a pesar de las oraciones no había pena a no ser la de mi señora. La mayoría de los parientes que estaban allí descansaban porque ya no tendrían que pagarle la deuda que tenían con la Tía, si se juntaba ese dinero la Tía tenía para vivir unos veinte años más.
La misa termino y el cajón se fue a su última morada, cuando bajo el ataúd mi mujer lloraba, nadie dijo nada, nadie alzo la voz para decirle adiós a la Tía amada.

jueves, febrero 21, 2019

Me sorprende la habilidad que tienes para,alisarte, encresparte, amarrarte o soltarte el cabello, lo artístico que es verte como con la paciencia que te puedes pintar, es mágico ver cómo modelas frente al espejo, aveces creo se te irá la mañana, pero casi no me doy cuenta cuando me enfrentas y veo lo hermosa que estás. Nosotros los hombres no tenemos esa magia o somos hermosos o feos en ambos casos no se puede hacer más.

martes, febrero 12, 2019

Recién llegando de la terapia, cansado y con mucho calor. Me meto a la ducha, siento la frescura del agua fría, me quedo cabeza gacha  mientras el agua cae sobre mi cabeza y recorre mi cuerpo,  me voy mojado al living; me acuesto en el sillón, enciendo el ventilador y cierro los ojos para sentir el golpetear de las olas, la brisa marina que levanta un poco de arena, para quedarme así medio dormido hasta   el ocaso.

miércoles, febrero 06, 2019

No es el momento para amarnos, se acabó el tiempo, cuando comenzamos a tomar té sin azúcar y las calles se estrecharon para nuestros pasos y nunca más salimos de la mano, nunca lo pensamos porque estábamos aferrados a nuestros besos, no es el momento repetimos todos los días mientras el calor se muere y nos vamos quedando solos, mirándonos y hablando de los otros, porque se acabó el tiempo en que nos susurrabamos pasion, se acabó cuando se apagó la luz de nuestro cuarto y nos dormimos cansados.
Es mejor quedarse despierto
Está noche de mucho calor
Con el corazón atento
Por si hubiera un temblor
Porque este país es extraño
Llueve mucho, tiembla mucho,
Se quema mucho,
Siempre pasa algo
Que nos provoca dolor.
En todo esto siempre son noticias
Los pobres que pierden todo
Y los pocos ricos ven
Estos dramas por el televisor.

martes, enero 29, 2019

Con este calor no tuve mejor idea que entrar en el congelador, me lleve un libro y a las tres horas salí casi congelado y, tiritando de frío, me puse al sol, mientras los vecinos me miraban con curiosidad, yo, con 38 grados de calor, me derretía.

domingo, enero 13, 2019

Anoche por vigésima vez los pétalos de rosa se encargaron por las paredes de la población y allí, suspendidos, susurraron cosas  hasta el amanecer.

A pesar del calor de hoy por la mañana cayeron copos de papel

Justo aquí en las afueras de casa
Atraviesa una corriente de aire púrpura.

jueves, enero 03, 2019

La Serena


Mis oídos están atentos al golpeteo de los bastones en el piso, me siento abrumado por ello, avanzo con la lentitud que me entrega mi cuerpo. El calor arrecia y se cuela por mi cuerpo provocando un sudor que absorbe mi camisa negra de manga corta. Me detengo a la entrada de casa y apoyo mi cuerpo en la camioneta, observo lo grande que está la mata de sandía que comienza a abrirse camino. Hace años, en esta fecha, a esta hora, caminaba por la orilla de la playa pateando las pequeña olas que se forman a la orilla, está muy agradable la tarde, voy de traje de baño me acompaña en esta travesía mi mujer que va recogiendo piedritas y las coloca en una bolsa pequeña que lleva, hay poca gente en la playa y el mar está calmado, hermoso; las olas revientan un poco más adentro provocando un estruendo que obliga a las aves de la orilla a correr ligeramente con sus patitas que parece flotaran en la orilla de la playa, nuestra intención es llegar hasta cuatro esquinas, venimos del faro y vamos hacia en dirección sur, el agua me sorprende por un momento y llega hasta mis rodillas, sonrío y meto las manos al agua y mojo mi pecho, mi mujer escapo hacia la orilla, sonriendo. Nos tomamos de la mano y nuestros pies continúan en el agua, avanzamos en silencio, sintiendo toda la frescura de la tarde, el sol casi cae sobre la mar, nosotros corrimos unos metros lo hacemos de niños que somos, ya casi llegamos a cuatro esquinas, se ve nuestra camioneta estacionada muy cerca de un restaurante, avanzamos hacia ella sobre una arena que ahora ya está fría, nos acercamos a una ducha que está a la orilla de la avenida del mar, nos lavamos el agua está fría, más fría que la de la playa, abrimos la puerta de la camioneta y sacamos unas toallas, nos secamos. De pronto la puerta de la camioneta se abre bruscamente y yo dejo de mirar las flores que salieron de la mata de sandía, mi mujer saca algo de la camioneta y yo vuelvo a sentir la triste humedad de este día caluroso, aquí en Santiago.

La Olla

  La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...