A eso de las siete de la tarde nos juntamos el Ricardo , el Nano y yo,
de lo más arreglado, partimos al último de dato de la gran fiesta de este fin
de semana; las parcelas se caracterizaban por sus hermosas y grandes casas,era una calle larga y oscura, no pavimentada a pesar de ser un sector de un alto nivel económico, muchos árboles frutales se divisaban y grandes terrenos, a estas fiestas solían acudir los mas pudientes de nuestra pequeña comuna, esta vez nosotros estábamos invitados aun sabiendo que algunos de nosotros no teníamos donde caer
muertos. Cuando llegamos a la
casa de los Lashen sentimos un poco de nerviosismo, en esta fiesta estarían las
mujeres mas bellas de la comuna de Puente Alto, nos recibieron
con abrazos y una que otra mirada inquisitiva, había mucha gente, la música estaba a todo chancho y era
difícil conversar, entregamos las galletas, las papas fritas y la bebida que
traíamos, era nuestro aporte, el cual fue dejado por el dueño de casa en una gran mesa que ya se repletaba de cosas para picar; nosotros para entrar en confianza y dar una miradita de quienes estaban nos quedamos al lado de esta mesa. Las diferencias de clases sociales se hacían notar, desde ese punto la mayoría de los hombres que
estaban allí nos llevaban una gran ventaja; entre los puntudos había alguien
que contaba con la benevolencia de la alta elite, ese era el
willy weo, un joven de la población que debido a su gran personalidad y su tono
de voz alto era si lo más llamativo de la fiesta, y estaba rodeado de sus
amigos que escuchaban atentos sus historias irreverentes y mentirosas, pero el
Willy weo es para otra historia.
La música era dos rápidos y como tres lentos, las sillas estaban puestas
en forma lineal apegadas a la pared y en un lado se sentaban los hombres y en
el otro las mujeres, el espacio para bailar era amplio y siempre una mujer era
mas apetecida que otra para bailar, esta noche era una rubia que venía de la
capital, prima de los dueños de casa. La Laura era el centro de la fiestas y no descansaba por el apetito
de todos por bailar con ella, era casi una fila interminable esperando su turno, y de dedos cruzados para que les tocara un lento. Nosotros
después de hartarnos de comer papas fritas y tomar bebidas, emprendimos la
estrategia para acercarnos a esta bella dama, pero ninguno de los tres al
parecer estaba de suerte y el Nano y el Ricardo decidieron emprender otro
rumbo, el Nano era simpático y carismático con las mujeres porque para ser
sincero era bajito y feo, pero Dios le dio la buenaventura de la palabra, por
otro lado el Ricardo era un estilo Cesar Antonio Santis, un famoso animador de la
televisión, pero un fracaso bailando, carecía absolutamente de ritmo. Yo, era
lo que Dios y mis padres quisieron flaco, alto y con cierto aire de turco lo
que me permitía por esos tiempos tener amigos de la colonia, que me
consideraban uno de ellos. Laura abandonó la pista de baile y se fue a refugiar a la cocina,
donde por esas cosas de la vida estaba yo, éramos yo y ella, la
conversación fue indiferente al inicio, pero luego reímos y como no aprovechar
el momento para pedirle que bailáramos, pero ella dijo estar cansada y claro
era atendible bailar en la cocina era lo mas estúpido
que podía haber solicitado, sin embargo, se quedó allí conversando y hablamos casi de todo, yo la miraba a sus
ojos de niña rica y soñaba con su boca roja por un lápiz labial que se
refregaba cada cierto instante. No sé cuánto tiempo había pasado pero de vez en
cuando uno de los buitres entraba y la invitaba a salir, pero ella se quedaba y
yo entendía que estaba allí por mi y me sentía en la gloria, de pronto ante la
música de Ben E. King le dije bailamos y
corrimos la mesa apagamos la luz; se colgó de mi cuello, yo a momentos me
acercaba a su rostro, podía sentir el aroma de su cabello rubio y su piel
suave, ella tarareaba la canción Stand
by mi haciendo uso de un inglés impecable, le pedí me contara que decía la
canción "cuando la noche haya llegado y la tierra este oscura, y la luna
sea la única que veremos, no tendré miedo, siempre que cuentes conmigo".
la emoción me brotaba por todos los poros casi al final de la canción acerque
mi boca y sellar este sueño con un beso, fue un bello momento que se vio
interrumpido por la dueña de casa que encendió la luz y nos echó cascando de la
cocina. Al otro día al despertar por la mañana buscaba en las emisora de mi
vieja radio la canción que me recordaría los bellos momentos de esa noche.
Nunca más vi a Laura, tampoco supe nada de ella y también nadie de mis amigos
me creyó lo que viví esa noche..jpg)
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