miércoles, junio 10, 2015

Acuérdate

Acuérdate[Cuento. Texto completo.]Juan Rulfo
Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga ángel maldito" cuando la época de la gripe. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos "el Abuelo" por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba un ataque de hipo, que parecía como si estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban fuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Esa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinerito, pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre música y coros de monaguillos que cantaban "hosannas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando, Señor, otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.
La debes haber conocido, pues era muy discutidora y cada rato andaba en pleito con las vendedoras en la plaza del mercado porque le querían dar muy caros los jitomates, pegaba gritos y decía que la estaban robando. Después, ya pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebolla, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña "para que se les endulzara la boca a sus hijos". Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron. Después no se supo ya de ella.
Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos, cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro. Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en el bolso: canicas ágata, trompos y zumbadores y hasta mayates verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos. Nos traficaba a todos, acuérdate.
Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió tonto a los pocos días de casado y que Inés, su mujer, para mantenerse tuvo que poner un puesto de tepeche en la garita del camino real, mientras Nachito se vivía tocando canciones todas refinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio.
Y nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepeche que siempre le quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.
Quizá entonces se vio malo, o quizá ya era de nacimiento.
Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco. Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre el risón de todos, pasándolo por una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo. Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándolos a todos con la mano y como diciendo: "Ya me las pagarán caro".
Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.
Dicen que su tío Fidencio, el del molino, le arrimó una paliza que por poco y lo deja parálisis, y que él, de coraje, se fue del pueblo.
Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en la banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.
Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando las campanas todavía estaban tocando el toque de Ánimas. Entonces se oyeron los gritos y la gente que estaba en la Iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso, como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín donde se estuvo tendido.
Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.
Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.
FIN

lunes, mayo 25, 2015

jueves, mayo 21, 2015

Vieja




Salió de su cuarto arrastrando sus pies y tanteando el camino; de su boca sólo se escuchaban lamentos. A pesar de que sólo tenía los malestares de una vieja mañosa, avanzó hasta la cocina donde estaba su hermana y desde la puerta suplicó algo. Luego volvió a su cuarto, se tendió en la cama y se fijo que la ventana estuviera abierta por si entraba la muerte y se la llevaba.

martes, mayo 19, 2015

Carismático



Desde  niño fue querido por todos, bueno para la pelota y ... carismático, Ya adulto  fue presidente de la junta de vecino, concejal, alcalde y  diputado. Un día, allí, en la esquina del pasaje, cuando atravesaba la calle, su auto casi me atropelló, yo levanté mi rostro y al verlo con una cara sonriente  levante mi mano, él mostró  la suya y raudo continuó su camino; ese era mi vecino, mi mejor amigo el oscarito, que se iba con su carisma

lunes, mayo 18, 2015

Amigo de Infancia


El cañaño vivía en el pasaje tres, hizo el servicio militar en 1974, se metió a la CNI ; a los años lo dieron de baja del ejército. Me lo encontré en un local de juegos electrónicos, era el guardia, se puso tan contento al verme que me invitó a su casa. Vivía en un cuarto a mal traer, de la mesita tomó una botella de vino tinto y sirvió, levantó la copa y dijo: ¡salud ! mirando una foto grande de Pinochet.
.-Saco  wea – le dije  y me fui a casa


viernes, mayo 15, 2015

Yaser

          
Agazapado entre las ruinas del edificio, y desde donde podía ver los cuerpos  de sus padres, Yaser deja caer unas  lágrimas llenas de silencio, de dolor y mucho miedo. Soldados buscan entre los escombros sobrevivientes con la finalidad de exterminarlos definitivamente.

Cuando  Yaser vio que venían hacia él no hizo más que rezar,
cerró los ojos apretándolos fuertemente y repitió desparece, desaparece, desaparece y cuando los soldados se aprestaban a encontrarlo, Yaser, desapareció

El Manco



Por la tarde del 8 de agosto de 1968, el guatón Rosales y el Veneno – un aparecido en la población- jugaban a las bolitas, y cuando el Rosales ganó, el veneno  se abalanzó sobre el guatón dándole una golpiza que este nunca olvidaría. El veneno, ya conocido por todos siempre hizo de las suyas.  A los 18 hizo el servicio militar y se robó una granada la que nos mostró por la noche, nadie sabe en qué momento explotó, volándose el brazo izquierdo, noticia que salió en todos los medios . Dos años después el ahora Manco, hacia noticia nuevamente, apareció muerto con doce puñaladas, nunca supimos quien lo mató y tampoco como se llamaba

viernes, mayo 01, 2015

Tres monedas



Esa mañana de Marzo del 2001 salí temprano a mi trabajo; llegué a las nueve de la mañana al Mall de la comuna de Maipú, quien habría sus puertas a las once a.m. preparé la mesa con las frutas y cuando estaba casi todo listo el Mall abría sus puertas a los clientes. Este centro comercial estaba ubicado a pasos de la carretera, desde su estacionamiento se podía divisar en toda su majestad la Cordillera de los Andes; por la mañana, entró poquísima gente, con las escasas ventas que tuve, alcancé a comprar algo para comer, por la tarde fue peor no entró nadie, puede ser difícil de creer, pero así sucedió, los comentarios de los otros locatarios fueron que porque era nuevo y tenía poca publicidad, que la gente se había ido a la playa por ser feriado largo, que no era fecha de pago, en fin! las escusas fueron muchas y la plata sencillamente no se vio. Se cerró a las nueve de la noche y me dirigí a mi vehículo, una vez sentado en el tomé cuidadosamente las únicas monedas que me había ganado y las guardé en mi bolsillo. Puse las llaves en el contacto y aceleré un poco, ante mi sorpresa no partió, lo intenté varias veces, por miedo ha ahogarlo dejé de hacerlo partir y abrí el capo, pasaron unos amigos para ver que podían hacer,lo empujamos, pero finalmente el auto de mierda, estaba muerto; cerré bien las puertas y lo dejé allí en el gran estacionamiento del Mall sin antes notificar a los guardias, crucé hacia la carretera, eran como las diez treinta de la noche, una noche clara, llena de estrellas y calurosa, me metí la mano al bolsillo y saque las únicas tres monedas que me quedaban para la micro, mientras jugaba con ella en la mano,  maldecía el día que me había tocado y con rabia elevé mi rostro al cielo estrellado y dije: que mas Dios mio, que mas me puede pasar" y en ese momento las monedas que estaban en mi mano rodaron por el asfalto y se fueron directo por el desagüe, en un acto de verdadero desespero quise abrir la tapa de este, pero era inútil y estúpido, me quedé sentado en el piso en silencio, casi a punto de llorar, la impotencia y la rabia confundían mis pensamientos, mi única salida era hacer dedo y quedar a la caridad de algún vehículo que pasara y que ya eran escasos por la hora. que haría sólo ahora en esa inmensa noche, sentí que me podían asaltar, que estaba en verdad a la deriva de que me pasara cualquier cosa, claro que no volví a mirar al cielo y menos exclamar alguna cosa. Habrá pasado una hora y ya perdía toda esperanza cuando una micro se detuvo y el chófer dijo: "vay pa la casa weon" era el paloma el vecino que era chófer de la locomoción colectiva, me subí con la cara llena de risa y le conté mi desventura, se reía. Cuando abrí la puerta de casa no pude evitarlo, mire al  cielo y pensé, gracias,
por lo menos estoy en casa sano y salvo.

Laura




A eso de las siete de la tarde nos juntamos el Ricardo , el Nano y yo, de lo más arreglado, partimos al último de dato de la gran fiesta de este fin de semana; las parcelas se caracterizaban por sus hermosas y grandes casas,era una calle larga y oscura, no pavimentada a pesar de ser un sector de un alto nivel económico, muchos árboles frutales se divisaban y grandes terrenos, a estas fiestas solían acudir los mas pudientes de nuestra pequeña comuna, esta vez nosotros estábamos invitados aun sabiendo que algunos de nosotros no teníamos donde caer muertos. Cuando llegamos  a la casa de los Lashen sentimos un poco de nerviosismo, en esta fiesta estarían las mujeres mas bellas de la comuna de Puente Alto,  nos recibieron con abrazos y una que otra mirada inquisitiva, había mucha gente, la música estaba a todo chancho y era difícil conversar, entregamos las galletas, las papas fritas y la bebida que traíamos, era nuestro aporte, el cual fue dejado por el dueño de casa en una gran mesa que ya se repletaba de cosas para picar; nosotros para entrar en confianza y dar una miradita de quienes estaban nos quedamos al lado de esta mesa. Las diferencias de clases sociales se hacían notar, desde ese punto la mayoría de los hombres que estaban allí nos llevaban una gran ventaja; entre los puntudos había alguien que contaba con la benevolencia de la alta elite, ese era el willy weo, un joven de la población que debido a su gran personalidad y su tono de voz alto era si lo más llamativo de la fiesta, y estaba rodeado de sus amigos que escuchaban atentos sus historias irreverentes y mentirosas, pero el Willy weo es para otra historia.
La música era dos rápidos y como tres lentos, las sillas estaban puestas en forma lineal apegadas a la pared y en un lado se sentaban los hombres y en el otro las mujeres, el espacio para bailar era amplio y siempre una mujer era mas apetecida que otra para bailar, esta noche era una rubia que venía de la capital, prima de los dueños de casa. La Laura era el centro de la fiestas y  no descansaba por el apetito de todos por bailar con ella, era casi una fila interminable  esperando su turno, y de dedos cruzados para que les tocara un lento. Nosotros después de hartarnos de comer papas fritas y tomar bebidas, emprendimos la estrategia para acercarnos a esta bella dama, pero ninguno de los tres al parecer estaba de suerte y el Nano y el Ricardo decidieron emprender otro rumbo, el Nano era simpático y carismático con las mujeres porque para ser sincero era bajito y feo, pero Dios le dio la buenaventura de la palabra, por otro lado el Ricardo era un estilo Cesar Antonio Santis, un famoso animador de la televisión, pero un fracaso bailando, carecía absolutamente de ritmo. Yo, era lo que Dios y mis padres quisieron flaco, alto y con cierto aire de turco lo que me permitía por esos tiempos tener amigos de la colonia, que me consideraban uno de ellos. Laura abandonó la pista de baile y se fue a refugiar a la cocina, donde por esas cosas de la vida estaba yo, éramos yo y ella, la conversación fue indiferente al inicio, pero luego reímos y como no aprovechar el momento para pedirle que bailáramos, pero ella dijo estar cansada y claro era atendible bailar en la cocina era lo mas estúpido
 que podía haber solicitado, sin embargo, se quedó allí conversando y  hablamos casi de todo, yo la miraba a sus ojos de niña rica y soñaba con su boca roja por un lápiz labial que se refregaba cada cierto instante. No sé cuánto tiempo había pasado pero de vez en cuando uno de los buitres entraba y la invitaba a salir, pero ella se quedaba y yo entendía que estaba allí por mi y me sentía en la gloria, de pronto ante la música de Ben E. King le dije bailamos  y corrimos la mesa apagamos la luz; se colgó de mi cuello, yo a momentos me acercaba a su rostro, podía sentir el aroma de su cabello rubio y su piel suave, ella tarareaba la canción  Stand by mi haciendo uso de un inglés impecable, le pedí me contara que decía la canción "cuando la noche haya llegado y la tierra este oscura, y la luna sea la única que veremos, no tendré miedo, siempre que cuentes conmigo". la emoción me brotaba por todos los poros casi al final de la canción acerque mi boca y sellar este sueño con un beso, fue un bello momento que se vio interrumpido por la dueña de casa que encendió la luz y nos echó cascando de la cocina. Al otro día al despertar por la mañana buscaba en las emisora de mi vieja radio la canción que me recordaría los bellos momentos de esa noche. Nunca más vi a Laura, tampoco supe nada de ella y también nadie de mis amigos me creyó lo que viví esa noche.



jueves, abril 30, 2015

Neuralgia

Un fuerte dolor de muelas nos alejó de todas las labores normales y ante el continúo dolor que se transformo en una neuralgía al trigemino, echamos a correr al dentísta, como era tarde nos fué difícil dar con uno que estuviera trabajando, pero, gracias a Dios- lo encontramos. Tomé mi camioneta y corrí por las calles casí irresponsablemente, al final llegamos, la muela y el dolor quedaron atràs como un mal recuerdo.-
Dormía plácidamente cuando un fuerte dolor en sus dientes lo despertó, no era la primera vez que le sucedía y el pensaba que tal vez con el tiempo se acostumbraría, sin embargo, está noche el dolor lo consumía, y no dudó en comenzar a tomarse un agua ardiente que era para otras ocasiones, esto actuaría como adormecedor tanto del diente como del paciente, sin embargo la neuralgía continuó su trayectoria y no lo soltó por ningún momento, entonces Alberto dejó su abitación y se echó a andar hasta el hospital más cercano , cuando llegó tuvo que esperar demasiado tiempo, entre gritos pedía ayuda, desesperado, subió hasta el septimo piso se asomó a una ventana y saltó - el dolor había desaparecido junto con su vida.-
Por la mañana cuando llegaba a mi trabajo me informaban de un nuevo suicida, mi trabajo nunca fué demasiado agradable y siempre engorroso, pero estaba allí para informarles a la familia que el gobierno les daría la ayuda necesaria para los funerales de tan infortunado joven, al leer mas sobre las razones que el joven tuvó para suicidarse me quedé sencillamente con la boca abierta.

domingo, abril 26, 2015

Estoy con los ojos bien abiertos, para ver esta noche entera, con las palmas hacia arriba para tocar las estrellas, con la boca abierta para tragarme todos tus recuerdos, con el oído atento para sentir que sueñas, con mi cuerpo pegado a ti esposa bella. 
Estoy con los ojos bien abiertos, pasando la noche en vela .

La Olla

  La Olla. La familia Barrera estaba sentada a la mesa; era la hora de almuerzo y esta vez a diferencia de los días anteriores la sopa tenía...